¿Qué pasaría si mañana desapareciera el Sol?

Adiós verano y adiós a la vida. Veamos qué ocurriría si perdiéramos nuestro astro más importante

Puesta de Sol

El Sol es a grandes efectos el motivo por el que estamos todos aquí, y en gran parte por el que la Tierra es perfectamente habitable. Irónicamente, también es el cuerpo celeste de nuestro sistema que más probabilidades tiene de acabar con nosotros si se dan ciertas circunstancias.

Gracias al Sol tenemos luz de día, calor en verano, generamos oxígeno, cultivamos alimentos, y un sinfín más de ayudas que nos otorga para nuestra propia existencia.

Sabiendo esto, ¿qué podría pasar si nuestra estrella se apagara de repente, si desapareciera de la faz de la galaxia?

Un desastre de gran escala

Aunque improbable, dejemos la lógica a un lado por un momento y supongamos que en una fracción de medio segundo, por causas que se antojan inexplicables para el ser humano, el Sol es destruido y su luz se esfuma repentinamente, como una bombilla que apagamos, llenando de oscuridad instantánea todo tu dormitorio.

Erupción solar
Erupción solar. Imagen por ipicgr de Pixabay

Los sucesos a continuación no sería para nada alentadores, y puedes deducirlo fácilmente; en esa misma fracción de segundo tu vida empezaría a correr peligro.

Para empezar, la oscuridad no nos llegaría repentinamente (lo de la bombilla era una dramatización, lo confieso). La luz del Sol tarda en llegarnos unos 8 minutos y 20 segundos, así que el desastre que acontece empezaríamos a percibirlo en ese tiempo estipulado.

Mientras que el día pasaría a ser noche y veríamos un maravilloso cielo estrellado, en la otra punta de la Tierra la Luna desaparecería, probablemente en una atenuación progresiva volviéndola cada vez más oscura. Esto se debe a que el fuerte brillo lunar no es ni más ni menos que el propio reflejo de la luz del Sol. En otras palabras, perderíamos de vista a las dos caras opuestas de nuestro cielo; el Sol y la Luna.

La gravedad, que también se mueve a una velocidad equivalente a la de la luz, se vería afectada. Sin la atracción del Sol, el cuerpo celeste más grande del Sistema Solar, la Tierra dejaría de seguir orbitando a su alrededor y viajaría en línea recta a una velocidad estática de 110.000 kilómetros por hora, impulsada en la dirección a la que nos dejaría la órbita del Sol en su último suspiro. Esto se explica fácilmente en el artículo donde exploramos qué pasaría si disparamos una bala en el espacio; la Tierra viajará hasta el fin de sus días en la misma dirección y a la misma velocidad.

Y lo interesante en este punto, es que el Universo es tan inmenso que la Tierra tardaría miles de años en alcanzar la estrella más cercana. Eso presuponiendo que lograse llegar de una pieza, quién sabe contra que objetos podríamos toparnos, o que podría atraernos con su enorme gravedad. Agujeros negros, por ejemplo.

Poco a poco, iríamos perdiéndole la pista al resto de planetas de nuestro Sistema; igual que la Luna, el que podamos ver nuestros planetas vecinos se debe únicamente a que el Sol los refleja. Sin luz, desaparecerían ante nuestros ojos (y telescopios).

Pasada una semana

El Sol calienta la Tierra, nos da calor, pero sin él nuestro planeta empezaría a bajar grados progresivamente, calculando que, en cuestión de una semana, llegaríamos a los 0ºC en todo el globo. Winter is Coming, pero sin caminantes blancos.

Y evidentemente, sin fotosíntesis las plantas empezarían a morir en cuestión de días y semanas en función de su salud y su tamaño. Algunas tienen capacidad para sobrevivir meses, otras no.

Aquí viene la correlación interesante de desastres naturales en cadena; sin Sol morirían las plantas, y sin plantas la naturaleza dejaría de generar oxígeno. En este punto estaríamos respirando las reservas de oxígeno condensadas en la propia atmósfera, y entre una reserva de oxígeno limitada y una muerte rápida de muchos seres vivos que consumen oxígeno, la población se iría reduciendo, equilibrando de este modo hasta cierto punto la duración que tendrían dichas reservas, que cada vez serían menos.

El día de mañana
Imagen de ‘El día de mañana‘.

Pasados más de dos meses la mayoría de la fauna terrestre acabaría muriendo. Algunos animales, los más acostumbrados al frío, tal vez pudieran sobrevivir a las consecuencias del desastre, pero su muerte es inevitable de todos modos.

Tras un año sin Sol y deambulando por la galaxia, la temperatura media mundial estaría sobre los 73 grados bajo cero. Las únicas zonas habitables serían las que tuvieran una fuerte actividad geotérmica o volcánica, como Yellowstone.

Y si todo al planeta está frío, ¿cuanto tardaría en congelarse todo el océano? Máximo tres años. La buena noticia aquí es que el hielo es un buen aislante y bajo esta capa de hielo el mar seguiría estando líquido y a temperaturas razonables durante millones de años.

Los años no pasan en balde y la temperatura no haría más que bajar y bajar, hasta el punto que los gases de la atmósfera empezarían a condensarse y caer sobre la superficie. Esto sucedería hasta que la atmósfera acabase colapsando, cubriendo todo el planeta de oxígeno, hidrógeno, y otros gases solidificados.

Seguiría habiendo vida en la Tierra, porque los extremófilos, microorganimos que viven en situaciones extremas (por ejemplo, los que viven en lo más profundo del mar y no necesitan luz para sobrevivir), estarían suficientemente capacitados para soportar el desastre.

¿Y el ser humano seguiría vivo? Complicado pero no imposible. Si lográsemos asentar colonias y hábitats bien protegidos a grandes profundidades, con cosechas aseguradas, autoabastecimiento y un ecosistema sólido, podríamos seguir viviendo en tales extremos durante unos años más.

Pero al final todos acabaríamos muriendo.

Fuente: CienciaStuff
Imagen: Pixabay

Deja un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *