Zaragoza, la antigua pista de aterrizajes de emergencia de la NASA

Challenger

Antes de que la NASA cesara en 2011 sus lanzamientos tripulados para dejar a sus astronautas en manos de la agencia espacial rusa, los norteamericanos tenían una larga y estrecha relación con la Base Aérea de Zaragoza gracias a su predisposición geográfica.

Basicamente, todo lanzamiento en función de su trayectoria tiene puntos de aterrizaje de emergencia que pueden darse en cualquier parte del globo. Cuando hablamos de lanzamientos espaciales, no existen las fronteras.

Por esa razón, en 1983 la NASA buscaba colaboraciones externas para establecer cual sería su lugar para aterrizajes de emergencia en caso de necesitarlo. Y Zaragoza fue el lugar con mejor preferencia.

NASA-Zaragoza

Abortar hasta orbitar

Si los motores de un transbordador espacial fallaban, este tenía los mecanismos necesarios para realizar un ATO (Abort to Orbit), una maniobra de seguridad de última instancia. Esta maniobra consistía en seguir ascendiendo hasta alcanzar la órbita y encender los motores para maniobrar en órbita con la idea de quedarse en órbita un tiempo, o regresar inmediatamente, según el estado de la misión.

¿Y qué pasaba si un ATO no era posible o había complicaciones para orbitar? Se realizaba un TAL (Transoceanic Abort Landing)., la solución más drástica. Consistía en apagar motores y dejarse caer por la inercia, en una violenta caída de bala. Recursos como el combustible y el propelente se expulsaban al no ser necesarios para aligerar carga y reducir riesgos.

En el caso de una emergencia pudiendo mantenerse en órbita lo normal era dar una vuelta a la Tierra para poder realizar el aterrizaje en EEUU. Pero en caso contrario, el plan de emergencias era un TAL con Zaragoza como preferencia en la mayoría de casos.

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Miembros de la tripulación de la NASA, en la Base Aérea de Zaragoza

La Base Aérea de Zaragoza tiene una pista de aterrizaje de casi 4 kilómetros, más de los que necesitaba un transbordador espacial, lo cual también le convertía en uno de los lugares favoritos para realizar un TAL de emergencia. Para adaptar la pista de aterrizaje en cada lanzamiento que tuviera Zaragoza en prioridad hacía falta desplegar una red de frenado a manos de militares estadounidenses, varios equipos para solventar los aterrizajes, y un astronauta de la NASA sobrevolando la zona en un Learjet, por si tuviera que guiar la lanzadera hasta Zaragoza.

Por supuesto Zaragoza no era el único punto de aterrizaje. Los transbordadores estadounidenses tenían la capacidad para realizar un TAL según su ángulo de salida en cinco lugares distintos: Zaragoza, Moron (Mongolia), Banjul (Gambia), Dakar (Senegal) y Ben Guerir (Marruecos). Existen otros lugares de aterrizaje secundarios, como en Azores, Francia o Alemania.

Las misiones

Sobra decir que nunca fue necesario realizar aterrizajes de emergencia en Zaragoza, para suerte de todos. Pero sí hubo ocasiones que pudo haber ocurrido.

En la misión STS-133, una de las últimas antes de que finalizase el programa espacial de la NASA en 2011, el transbordador pasó por una fase ATO para después, viajando a 12.000 kilómetros por hora, estar a punto de realizar un TAL con Zaragoza en el punto de mira.

Minuto 17:08: Indican que están en el punto de realizar un TAL y volver a Zaragoza en caso de problemas.

Pero el caso más notable probablemente lo tenemos en la misión STS-51F, que apunto estuvo de realizar un aterrizaje de emergencia el 29 de julio de 1985. Minutos después del lanzamiento, siguiendo la rutina establecida, la tripulación informaba a Houston que ya se encontraban en posición para realizar un ATO en caso de ser necesario. 40 segundos después uno de los tres motores del transbordador comenzó a fallar y Houston ordenó inmediatamente ejecutar la maniobra. En una deliberación breve, se barajó la opción de realizar un TAL en Zaragoza.

Por suerte el ATO fue un éxito, lograron orbitar y volver a la base de una pieza.

Esta relación NASA-Zaragoza tal vez no nos habrá dejado la emocionante anécdota que habría sido ver el Challenger aterrizando aquí, pero sí que nos dejó con la visita de muchos astronautas que se alojaron en Zaragoza y vinieron para servir de apoyo aéreo a sus compañeros. Susan Still Kilrain, Eric Boe, James Dutton, Rick D. Husband, William McCool y los gemelos Mark E. Kelly y Scott Kelly fueron algunos de los que visitaron la Base Aérea de Zaragoza.

Gregory Jonhson, el último astronauta que visitó Zaragoza para la misión STS-135.
Gregory Johnson, el último astronauta que visitó Zaragoza para la misión STS-135.

Con 30 años de relación a sus espaldas y 135 misiones en las que Zaragoza sirvió de apoyo, la NASA daba por concluido su programa del transbordador espacial con la misión STS-135, finalizando también su relación la base aérea.

Y tras 9 años lanzando sus astronautas desde Rusia, hace escasos meses volvieron a suelo americano gracias a SpaceX. Así que, quien sabe, tal vez esta bonita relación vuelva a darse una segunda oportunidad.

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