Los problemas del observatorio Arecibo

En los últimos años, el que fue el radiotelescopio más grande del mundo no ha parado de tener percances

Observatorio Arecibo

Muchos tal vez conozcáis el observatorio Arecibo por su aparición en dos películas estelares que le dan un gran protagonismo, ‘GoldenEye‘ y ‘Contact‘. En el pasado ya hablamos un poco sobre el observatorio en nuestro artículo sobre el mensaje de Arecibo.

Se trata de uno de los radiotelescopios más grandes que existen y principalmente utilizado para estudiar los confines del universo, enviar señales al espacio, captar otras, y por supuesto estudiarlas. Desde el 2001 uno de sus principales usos ha sido observar el asteroide (29075) 1950 DA, uno de los más próximos a la Tierra.

Pero en los últimos años el observatorio no ha parado de tener toda clase de problemas, y hace dos meses fue la guinda del pastel después de que un simple cable en mal estado acabara por destruir una parte considerable del enorme radiotelescopio.

Financiación, huracanes y cables rotos

Hace un par de años salía a luz que el observatorio Arecibo se encontraba ante uno de los momentos más delicados desde su fundación 50 años atrás: su enorme coste y mantenimiento complicaba considerablemente su financiación y se especulaba con el cierre definitivo, uno de los peores temores del difunto astrofísico Carl Sagan.

Finalmente la Fundación Nacional para la Ciencia de los Estados Unidos llevó a cabo una serie de reuniones para abordar la situación, y gracias a una colaboración conjunta entre la Universidad Central de Florida, Yang Enterprise y la UGM, junto a la Fundación, desde el 2018 las cuatro operan en conjunto el observatorio para asegurar que siga funcionando.

Observatorio Arecibo
Observatorio Arecibo tras el huracán María

En medio de todos estos problemas financieros, el 21 de septiembre del 2017 los fuertes vientos provocados por el huracán María hicieron que la fuente de alimentación de 430 MHz se rompiera y cayera sobre el disco principal, dañando alrededor de 30 de los 38 mil paneles de aluminio del radiotelescopio. Parece una minucia, pero fue un accidente que a día de hoy sigue investigándose.

El último gran desastre: un maldito cable roto. La madrugada del pasado 10 de agosto uno de los cables auxiliares se rompió y cayó sobre el disco principal con tal fuerza que provocó de una enorme grieta de hasta 30 metros de largo. El comunicado del Instituto SETI ante lo ocurrido: «No tenemos palabras».

De forma similar a cómo ocurrió con el huracán, la grieta y el cable no han sido el único daño estructural sino que también se suman daños colaterales a raíz del accidente. 6 paneles del domo gregoriano del radiotelescopio sufrieron daños y averías. Se trata de una estructura que se ubica a 150 metros de altura sobre la superficie del disco y que en su interior contiene sistemas para escanear múltiples puntos en el cielo de forma simultánea. Consecuencias de todo el desastre: se han paralizado todas las operaciones del radiotelescopio de forma indefinida.

Junto a la UCF, el Centro de Ingeniería, la seguridad de la NASA, y otras tantas corporaciones u organizaciones, el Observatorio está llevando desde entonces una investigación y una reparación, por un lado para concretar las causas de la rotura del cable, por otro lado para poner de nuevo en marcha el observatorio cuanto antes sea posible. Según Lindley Johnson, director de la Oficina de Coordinación de Defensa Planetaria de la NASA, la reparación podría durar varios meses.

El radiotelescopio más grande del mundo

El radiotelescopio de Arecibo era conocido como el más grande del mundo hasta el 2016, cuando China fundó FAST (Five-hundred-meter Aperture Spherical Telescope), actualmente el más grande que existe con sus 500 metros de diámetro.

Fue fundado en 1963 en la isla Arecibo de Puerto Rico por la Universidad de Cornell con el propósito de ser servir como observatorio astronómico. Ha servido para infinidad de investigaciones, por ejemplo, en 1964 lo usaron para determinar que el período de rotación de Mercurio no era de 88 días sino de 59. En agosto de 1989 el observatorio tomó por primera vez una foto de un asteroide, el 4769 Castalia, y en 1990 se descubrió el púlsar PSR B1257+12, lo que más tarde condujo a descubrir sus dos planetas orbitales, los primeros planetas extra-solares que se descubrieron.

También ha servido en inteligencia militar para localizar instalaciones soviéticas, por ejemplo. Pero uno de los hechos más curiosos del observatorio lo encontramos en el mensaje de Arecibo enviado 1974: un mensaje enviado al espacio que contiene 1679 dígitos de código binario con información sobre la Tierra y el ser humano.

Actualmente, una de las misiones principales del radiotelescopio es la observación continua del asteroide (29075) 1950 DA. Se trata de uno de los asteroides más cercanos a la Tierra y con una pequeña probabilidad de impacto. Tiene un diámetro de poco más de 1 kilómetro y su próximo acercamiento a la Tierra ocurrirá el 2 de marzo de 2032 con un 0,075% de probabilidades de impacto.

Como curiosidad, los asteroides con un diámetro de entre 1 y 5 kilómetros impactan en la Tierra cada millón de años, y los de más de 5 kilómetros cada 10 millones de años.

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