El día que la NASA salvó a la tripulación del Apolo 13 de una posible muerte

Una de las mayores muestras de ingenio humano

NASA - Apolo 13

El padre de todos los life-hacks, uno de los ejemplos más grandes de hasta dónde alcanza el ingenio humano y el pensamiento lateral. En 1970 la agencia espacial estadounidense, NASA, salvó a la tripulación del Apolo 13 de una inevitable muerte en su regreso de emergencia a la Tierra tras un terrible accidente en el espacio.

Aquel suceso fue uno de los más históricos de la exploración espacial y sirve de ejemplo para muchas cosas: cómo actuar en casos de emergencia, la gestión de crisis, y sobretodo, cómo solucionar problemas aparentemente sin solución mediante ingenio, trabajo en equipo y lluvia de ideas.

Desde entonces, la salvación de la NASA al Apolo 13 ha servido de inspiración en muchos ámbitos, desde empresariales hasta educativos. Y por suerte para nosotros, Ron Howard plasmó a la perfección el acontecimiento en su adaptación cinematográfica de los hechos, ‘Apollo XIII.

Aplicando pensamiento lateral

Ya os hablamos anteriormente del pensamiento lateral en nuestro artículo de 10 ejercicios de pensamiento lateral, y de hecho mencionamos brevemente este evento histórico, pero hemos considerado que mejor sería darle un artículo propio para profundizar en su historia.

Primero de todo, te preguntarás, ¿por qué la NASA tuvo que salvar a su tripulación de una posible muerte? Durante la misión del Apolo 13, a ya 330.000 kilómetros de distancia de la Tierra y dirigiéndose a la Luna con la idea de realizar el tercer alunizaje, hubo una explosión de un tanque de oxígeno en el Módulo de Servicio que obligó a los astronautas trasladarse al Módulo Lunar para ahorrar energía que luego necesitarían para el reingreso en la Tierra.

El comandante de Apollo 13, Jim Lovell, selecciona música en una grabadora portátil mientras, a la derecha, Jack Swigert toma una siesta.
El comandante de Apollo 13, Jim Lovell, selecciona música en una grabadora portátil mientras, a la derecha, Jack Swigert toma una siesta.

El problema de este plan era que dicho Módulo Lunar estaba diseñado solo para dos personas en un período de 36 horas y no para tres personas durante 96 horas. No tardaron en descubrir que el dióxido de carbono se estaba acumulando con rapidez y ponía cada vez más en peligro sus vidas. Necesitaban cambiar los depuradores de CO2 del Módulo Lunar por otros limpios, pero los únicos depuradores CO2 de repuesto que tenían era los del Módulo de Comandos, los cuales eran cuadrados y no coincidían con los bloques circulares del Módulo Lunar.

En este punto la NASA empleó todo su talento y el equipo de División de Sistemas de Tripulación se encargó de dar con una solución en tiempo récord. Para ello hicieron inventario del equipo y posibles herramientas de las que disponían los astronautas, como la cubierta del manual de vuelo, partes de los trajes de astronauta, calcetines, tubos, cinta adhesiva… y a partir de ahí tenían que lograr que un depurador cuadrado encajara con un bloque circular.

Prototipo del depurador diseñado por la NASA desde Houston
Prototipo del depurador diseñado por la NASA desde Houston

Dieron con un «diseño» que funcionaba y CAPCOM (Capsule Communicator) transmitió a los astronautas las instrucciones para construir lo que ellos llamaban el «buzón», trabajando contrarreloj y tratando de sobrevivir a los efectos del gas que asfixiaba lentamente sus cerebros. El resultado fue sencillamente perfecto.

Depurador improvisado que montó la tripulación del Apolo 13 siguiendo las instrucciones de la NASA
Depurador improvisado que montó la tripulación del Apolo 13 siguiendo las instrucciones de la NASA

El resto de la misión es historia, naturalmente no aterrizaron en la Luna pero sí la orbitaron para poder realizar su regreso a la Tierra. Posteriormente hubo un comité de investigación sobre el accidente y se propusieron una serie de cambios para las misiones Apolo 14, entre ellas un rediseño del tanque de oxígeno, así como un tercer tanque de emergencias dotado de una válvula para aislarlo de las células de combustión y los otros dos tanques de oxígeno.

De la realidad a la película

Realmente han sido varias las adaptaciones de este suceso, siendo el primero en 1974 con la película ‘Houston, tenemos un problema’, aunque no fue de buen recibo y James A. Lovell, uno de los astronautas de la tripulación, mostró en público su desacuerdo con la cinta tachándola de «ficticia y de mal gusto». Posteriormente, hubo otras adaptaciones, como un episodio de mismo nombre para un episodio de la serie ‘A Life at Stake’ de la BBC, así como un documental titulado ‘Apollo 13: To the Edge and Back’ para celebrar el 25º aniversario del Apolo 11.

La tripulación intentó escribir en varias ocasiones un libro pero nunca llegó a ocurrir, en cambio Lovell escribió para el periodista Jeffrey Kluger un breve relato sobre la misión: de aquel relato nació en 1994 la novela ‘Lost Moon: The Perilous Voyage of Apollo 13’, y un año después Ron Howard adaptaría el libro a la gran pantalla, con Tom Hanks en el papel de Lovell, Bill Paxton como Haise, Kevin Bacon como Swigert, Gary Sinise como Mattingly, Ed Harris como Kranz y Kathleen Quinlan como Marilyn Lovell.

Pese a algunas licencias dramáticas de la cinta la NASA, Kranz y Lovell han afirmado que la película plasma los sucesos del accidente con «una precisión razonable». Además, cambiaron el tiempo verbal de la famosa frase «Houston, tenemos un problema», e inventaron otra frase icónica: «El fracaso no es una opción».

Años más tarde Ron Howard y Tom Hanks volverían a reunirse esta vez para co-producir juntos la miniserie ‘De la Tierra a la Luna’, y en uno de sus episodios explora el accidente desde la perspectiva de los periodistas compitiendo por la cobertura del evento.

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