¿Dónde está Mally?

55 años buscando un planeta.

Imagen Tierra y Luna

Corría el año 1986, en un frío y lejano 4 de diciembre la ESO realizaba un comunicado: Tras años de investigación un tanto inusual, esta al fin concluyó con éxito.

Encontraron un planeta perdido.

55 años desaparecido

Estamos hablando de Mally, con número de serie ‘1179’. Este planeta desapareció hace casi 90 años, visto por última vez en 1931. Tras 55 años sin aparecer su imagen tenue volvió a dejarse ver en las placas fotográficas obtenidas por el telescopio Schmidt de la ESO, durante un programa de búsqueda.

Una vez vuelta a ubicar la órbita de Mally en el sistema solar pudieron asegurarse de no volver a perderle la pista de nuevo. Esto fue posible gracias a los astrónomos Lutz Schmadel del Astronomisches Rechen-Institut en Heidelberg, y Richard M. West del Observatorio Europeo Austral.

En nuestra galaxia no solo existen planetas como la Tierra, Marte o Plutón, también hay muchos asteroides menores que se mueven en órbitas elípticas fuera de órbita de la Tierra. Estos asteroides son definidos como planetas pequeños, especialmente en la Vía Láctea.

Pero por desgracia, muchos de estos planetas pequeños han desaparecido a nuestros ojos.

¿Y cómo se pierde un planeta?

Mally fue descubierto el 19 de marzo de 1931 por Karl Reinmuth, astrónomo personal de Landessternwarte Heidelberg. Vio una imagen del planeta en una placa fotográfica, sobre la constelación de Virgo.

Haciendo mediciones de su posición tomando imágenes de Virgo hasta el siguiente 13 de mayo pudo calcular su órbita; gracias a esto Mally recibió un número, y Reinmuth le dio nombre. El significado nunca ha quedado claro.

La desdicha vino más tarde: nadie observó a Mally durante los 5 años siguientes y en un intento de localizarla en 1936, Mally ya no estaba.

Aparentemente la órbita que Reinmuth calculó no era del todo precisa. Causa de ello, la Unión Astronómica Internacional tuvo que declarar a Mally oficialmente perdida.

El paradero de Mally

Para salir del paso y solucionar el problema, Schmadel y West primero volvieron a revisar las placas de Reinmuth con técnicas más modernas para así lograr una mayor precisión de su posible órbita.

Se estableció una nueva órbita que ayudaría a predecir su posición entre 1931 y 1986.

Aún así la incertidumbre era grande, Mally podía estar en cualquier sitio y tenían que cubrir una área enorme. Tuvieron que recurrir a las imágenes obtenidas por varios telescopios durante años anteriores, para acabar topándose con cientos de planetas que se parecían a Mally, pero no era ninguno de ellos.

Trataron de identificarlo con un catálogo de más de 400.000 planetas; no aparecía por ninguna parte.

Hasta que finalmente se decidió realizar nuevas placas fotográficas en la área donde se esperaba ver a Mally a principios de 1986. Las imágenes fueron obtenidas por Hans-Emil Schuster, astrónomo de la ESO, y se identificaron 100 imágenes de planetas menores en cada placa.

Tras muchos cálculos realizados, uno de los cuerpos que se observaba en una de las imágenes podía corresponder a Mally. Se calculó una nueva órbita de este cuerpo celeste tomando como referencia las posiciones de 1931 y la supuesta de 1986. Del resultado obtenido, se concluyó que Mally debería estar visible en otras tres fotografías tomadas en 1979 por otro telescopio.

Comprobaron las imágenes, y además descubrieron otras dos realizadas en 1952 y 1983 por otros telescopios. Finalmente llegaron a la conclusión de que los cálculos acertaban: Mally había vuelto.

Imagen de Mally, obtenida el 12 de marzo del 1986

Y es que en definitiva, Mally siempre había estado ahí y nunca había desaparecido.

Publicado en:

Deja un comentario:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *