Amazon por dentro: así funciona uno de sus centros logísticos de España

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Publicado por: Adrián Ruiz

Conozcamos el mega-almacén logístico de Amazon en Illescas, una enorme infraestructura que el gigante del comercio tiene ubicada en Toledo. Este almacén tiene una superficie de 200.000 metros cuadrados y se trata con un complejo con unas medidas de seguridad muy estrictas: ni alcohol, ni explosivos, ni armas.

Se trata de uno de los dos centros logísticos más grandes que tiene Amazon en España (junto al de Dos Hermanas), y se une a los otros seis centros que tiene la empresa repartidos por todo el país. Este en concreto, tiene la capacidad de proveer envíos para toda Europa.

Para entender en proporciones lo grande que es con su tamaño se podrían cubrir 14 campos de fútbol y si se colocara todo el inventario en fila cubriría perfectamente la distancia entre Madrid y Valencia.

Un proceso muy estricto

El centro logístico de Illescas está especializado en pedidos de enorme volumen: desde televisores hasta piscinas. Nada más entrar un producto por el ala izquierda de la nave este aparecerá disponible de forma automática en la web a disposición de los clientes.

Centro logístico de Amazon en Illescas, Toledo

Uno de los detalles más curiosos es el «tráfico interno» de la nave: toda mercancía es transportada por unos carritos grandes, y suele haber tanto movimiento que el complejo tiene su propio sistema de tráfico. Cuando se trata de mercancías más grandes se emplean carretillas elevadoras de tamaño considerable.

A diferencia de lo que muchos podrían pensar sobre la automatización de Amazon y el uso de las maquinas, todo lo relacionado con el proceso de empaquetación, que es con diferencia el proceso más repetitivo, es completamente semimanual: empleados y maquinas trabajan en conjunto durante todo el proceso.

Una vez los productos han llegado a la nave primero de todo serán los trabajadores quienes deben revisar cada producto uno a uno para asegurar su calidad y garantizar que se entreguen en condiciones óptimas. Los operarios se encargan de introducirlos en cajas valiéndose de una herramienta que les indica cuál es la caja que más se ajusta al pedido, y luego deben colocarse en una cinta transportadora que se encargará automáticamente de cerrar y sellar todo lo que pase por ella.

Centro logístico de Amazon en Illescas, Toledo

Una vez los pedidos han sido empaquetados deben trasladarse a la zona de almacenaje que se ubica en el segmento izquierdo de la nave, y deben colocarse por orden de entrega dejando en la parte frontal los pedidos que están previstos de entregarse antes. Una vez listos, un carrito con capacidad para llevar varios pedidos a la vez se encargará de transportarlos siguiendo unas señales de tráfico para evitar una afluencia de transportadores y que así el tráfico pueda fluir con normalidad.

Por último los pedidos son recogidos y preparados para su carga en el camión y el posterior envío.

La robotización en Amazon

Los centros logísticos de Illescas (Toledo) y Dos Hermanas (Sevilla) son con diferencia los más grandes de España, pero el que lleva la delantera en robotización es el centro logístico ubicado en El Prat de Llobregat, Barcelona.

Este almacén cuenta con una cinta transportadora de hasta 22,5 kilómetros, y 56 muelles de carga y descarga con una capacidad de almacenaje de hasta 25 millones de productos. Para gestionar tal cantidad de pedidos se transporta todo mediante cajas negras asociadas a códigos de barras para hacer más eficaz su sistema de gestión. ¿El único problema? Que el tamaño de las cajas negras define el tamaño de los pedidos, así que todo aquello que no quepa en estas cajas suele gestionarse en otros centros logísticos como el de Illescas.

Centro logístico de Amazon en El Prat de Llobregat, Barcelona

Dejando las cajas negras y el tamaño de los productos a un lado: se trata del centro logístico de Amazon más robotizado de España. Dicho almacén cuenta con tres plantas solo para robots: 50.000 estanterías móviles que transportan pedidos, y 6.000 vehículos de 135 kilos que pueden levantar hasta 1.500 kilos cada uno.

Aunque el papel humano en este almacén no está realmente limitado, los empleados tienen libertad a la hora de tomar decisiones sobre el almacenamiento o la ubicación de los pedidos, por ejemplo pueden colocar la mercancía en las estanterías móviles a su propio criterio si así lo consideran conveniente. Y es que con tal cantidad de operaciones que lleva el almacén en marcha, la cohesión entre humanos y maquinas es necesaria para poder llevar a cabo un «caos controlado».

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