El plan de la NASA para enfriar uno de los volcanes más peligrosos del mundo

La Tierra es más delicada de lo que nos imaginamos, pero la NASA tiene un plan para salvar a la humanidad.

Volcán en erupción

Bajo el parque Nacional de Yellowstone se encuentra un volcán con cientos de metros de profundidad. Para que nos hagamos una idea, es mucho más grande que el estado de Rhode Island y es capaz de crear erupciones mil veces más violenta que cualquiera vista antes.

Tal es su condición, que se le otorga la categoría de «supervolcán«. Solo existen poco más de 30 en todo el mundo. De los tres que hay en EEUU, es el más peligroso.

El volcán más salvaje

Si el volcán de Yellowstone entrara en erupción la catástrofe sería enorme. Tras la erupción un volcán dispara una enorme columna de cenizas que cubren toda la área y más allá a dónde lleve el viento.

Nube de cenizas tras una erupción volcánica.
Nube de cenizas tras una erupción volcánica. Imagen: Unsplash

En el caso de Yellowstone, tal sería esta enorme nube que sería más alta que el Monte Everest. También cubriría por completo todas las ciudades cercanas con más de un metro de ceniza y ocultaría por completo el sol durante décadas. Por último, las temperaturas globales bajarían drásticamente, afectando a la naturaleza general y la agricultura. Yellowstone no sería la única víctima. En 2012 la ONU estimó que en en caso de ocurrir tal desgracia el mundo se quedaría sin recursos alimenticios en menos de dos meses.

Realmente es anómalo que Yellowstone entre en erupción. En los últimos 2,1 millones de años solo ha entrado en erupción tres veces. Aproximadamente, una vez cada 600.000 años. ¿Y cuando entró erupción por última vez? Pues hace 600.000 años.

Pero realmente no hay por qué preocuparse. La comunidad científica no cree que vuelva a haber una supererupción en varios millones de años. Pero con un poco de ingeniería científica, se podría lograr que Yellowstone no vuelva a estallar nunca más.

Tutorial: cómo salvar a la humanidad

Varios científicos del Laboratorio de Propulsión a Reacción de la NASA realizaron un experimento en 2015 para solventar este problema. ¿La idea tras el experimento? Enfriar un volcán.

La idea se sostiene bajo el hecho de que, frecuentemente, es el calor lo que provoca las erupciones volcánicas. El calor del núcleo de la Tierra se eleva a través de la cámara volcánica, acumulándose poco a poco, hasta que llega un día que la presión es tan grande que no puede más y explota.

Yellowstone entra en esta categoría de volcanes, cada año produce el calor suficiente como para alimentar seis plantas de energía industrial. Pero entre el 60% y 70% de este calor se escapa a través de aguas termales y géiseres de la zona. El resto permanece bajo tierra, y ese ese el calor que quieren atacar los científicos de la NASA.

Aguas termales de Yellowstone
Aguas termales de Yellowstone

La idea consiste en perforar una serie de pozos alrededor del perímetro del volcán. Alguno de estos pozos serían los más profundos del mundo, y bombearían enormes cantidades de agua fría que con el tiempo enfriarían un círculo rocas por donde pasa el calor del núcleo.

Evidentemente, el agua se calentaría (literalmente hasta alcanzar los 340 grados de temperatura), pero en lugar de dejar que se evaporase, volverían a pasarla a través de los pozos y aprovechar su temperatura para impulsar un generador eléctrico que se encargará de alimentar toda la infraestructura del sistema, haciéndolo autosostenible y automatizado, con una capacidad para ser eficiente durante miles de años.

Además, esto convertiría en Yellowstone en una enorme central de energía geotérmica.

¿Pero es realmente posible?

Bueno, es complicado. En la teoría el sistema funcionaría, pero nunca se ha probado. Además, sería necesario extraer 20 gigavatios de energía para enfriar el volcán a una temperatura segura. Esto es un proceso que llevaría hasta 16.000 años.

Y también un plan de esta envergadura costaría ni más ni menos que 3.456 millones de dólares. Más del 20% del presupuesto anual de la NASA.

Pero eso no es todo. El enfriamiento de las rocas podría traer consecuencias impredecibles que podrían desencadenar una supererupción. Justo lo que se intenta evitar.

Pero el volcán sigue apagado y así seguirá durante miles de años. Aún así propuestas de este tipo no dejan de ser necesarias para llegar a una solución más eficaz, evolucionar la propuesta inicial y hacerla viable.

Al fin y al cabo, en eso consiste la ciencia.

Imagen: Unsplash
Fuente: NASA
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