El día que Converse y Adidas le dieron la espalda a Michael Jordan

Air Jordan

Michael Jordan es una vieja gloria que este año ha logrado estar de nuevo en boca de muchos gracias a la serie documental que ha estrenado Netflix, donde repasan toda su trayectoria, sus logros e influencia deportiva. Hace no mucho explicábamos por aquí de dónde procede toda su fortuna, que no es precisamente poca, y en gran gracias a Nike y las Air Jordan.

Pero antes de Nike hubo otras marcas que pudieron haberse adjudicado aquel lucrativo negocio, una oportunidad de oro que nadie predeciría y que acabó siendo uno de los negocios más grandes de la época. Hablamos de Adidas y Converse, pero especialmente Converse, que lejos de lo que muchos podrían pensar, originalmente fueron concebidas como zapatillas de baloncesto.

Un juego de marcas

1984, Jordan apenas era un joven rookie mientras que Bird y Magic eran las grandes estrellas de la NBA. En cada partido ambos lucían unas Converse que eran por excelencia la marca de zapatillas deportivas para jugar al baloncesto. Todos jugaban con unas Converse, incluso el rookie Jordan.

Pero tan pronto como Jordan llegó a postularse junto a los grandes profesionales y fichara con los Bulls, su agente personal se encargó de buscarle contratos interesantes; se dirigió a Converse, la compañía, con la esperanza de que estuvieran interesados en patrocinar a Jordan. Pero Converse tenía otros intereses por aquel entonces, que no eran ni más ni menos que Larry Bird y Magic Johnson, sus dos grandes estrellas del momento. Por lo tanto acabaron rechazando a Jordan.

Larry Bird y Magic Johnson, posando junto a unas Converse
Larry Bird y Magic Johnson, posando para un anuncio de Converse

Entre tanto, una prematura y pequeña compañía aún en desarrollo que se llamaba Nike intentaba expandirse como una marca de atletismo pero queriendo expandir sus horizontes a más deportes, y vieron futuro en Jordan. Pero igual que Converse tenía otros intereses, Jordan tenía los suyos, y en aquel momento al jugador estrella no le interesaba firmar con Nike, si no con Adidas.

Por razones que nunca han trascendido la firma alemana no se decidió a llegar a una oferta con Jordan, así que el contrato con una marca deportiva quedó en el aire; Converse ya tenía a Bird y Magic, Adidas no estaba interesada, y Nike era la única dispuesta a firmar. Aquí, los que hayan visto ‘El último baile’ sabrán lo que vino a continuación, Jordan, a regañadientes y presionado por su propia madre y su agente, aceptó visitar el campus de Nike.

¿Y qué le esperaba allí? Un contrato de 500.000 dólares por cinco años, dos coches de lujo, y unas zapatillas exclusivas solo para él. A cambio Jordan debía mantener durante tres años un promedio de 20 puntos por partido, ganar el premio a rookie del año, o ser seleccionado para los All Star. Si no cumplía, daba vía libre a Nike para cancelar el contrato cuando quisiera.

A menos que Jordan lograse generar 4 millones de dólares en zapatillas vendidas durante los primeros tres años. Entonces se consumiría el contrato.

Y lo logró.

Reinventando el marketing deportivo

De lo que salió allí cambió el marketing deportivo para siempre. Jordan se convirtió en el primer atleta negro en ser la imagen de una marca como lo era Nike, pero además, cambió para siempre las zapatillas de baloncesto. Por entonces en la NBA todos los jugadores solían llevar zapatillas blancas, hasta que llegaron las Nike de Jordan. Aquello no gustó a la liga, y de hecho multaron a Jordan con 5.000 dólares cada vez que calzara aquellas zapatillas en la cancha.

En este punto Nike fue avispada y sacaron un anuncio al respecto que hacía alusión a la «censura» de la NBA:

Aunque lo retiraron pronto y prefirieron hacerse cargo de las multas a cambio de lograr que la gente mantuviera su atención en las zapatillas y potenciar el producto. Les funcionó, en su primer mes, lograron más de 70 millones dólares en ganancias.

Air Jordan creció junto a Michael Jordan, y hoy en día son una de las zapatillas deportivas más vendidas (si no las que más) en todo el mundo, con más de 34 modelos a sus espaldas, generándole al jugador más de 3.000 millones de dólares anuales gracias a su marca.

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