Hasta el último hombre, la última gran película de Mel Gibson

Guerra, armas, y un hombre que no creía en la violencia

Hasta el último hombre

Todos conocemos a Mel Gibson por grandes papeles en películas como ‘Mad Max’ y ‘Arma letal’, pero el actor se suma también al compendio de actores cineastas que incluso han llegado a dirigirse a sí mismos, como Clint Eastwood y Ben Affleck. Hablamos de un talento innato y un dominio del cine casi perfecto, impoluto.

Sus inicios fueron tímidos y empezó como director con ‘El hombre sin rostro’, un drama fácil donde además de dirigir daba imagen al protagonista deforme. Justo después arrancaría la verdadera carrera del cineasta; dirigió y protagonizó ‘Braveheart’, una de las mayores películas de historia épica.

Si con ‘Braveheart’ creímos que el actor ya tocó techo estábamos equivocados, con la película Mel Gibson encontró las piezas exactas que tocar y lo que sería su cine más personal; películas inspiradas en acontecimientos históricos y cargadas de rigor y realismo. Por ello nos dejó ‘La pasión de Cristo’ y ‘Apocalypto’, dos películas donde el director no dudó en mostrarnos en lado más sangriento del ser humano, además de rodar ambas íntegramente en idiomas antiguos, como el arameo, el latín o el maya.

Tras ‘Apocalypto’ y 10 años sin volver a dirigir el cineasta nos sorprendía una vez más, esta vez con una historia basada en hechos reales transportándonos a la Segunda Guerra Mundial para contarnos la historia de un soldado que no creía en las armas.

Hablamos de ‘Hasta el último hombre’.

El objetor de conciencia

‘Hasta el último hombre’ narra la historia de Desmond Doss, un joven aspirante a médico militar que siente la obligación de luchar por su país, pero sus propias convicciones y creencias personales le impiden ejercer la violencia.

Andred Garfield y Teresa Palmer en 'Hasta el último hombre'
Andred Garfield y Teresa Palmer en ‘Hasta el último hombre’

A efectos prácticos, se podría decir que ‘Hasta el último hombre’ es casi una película biográfica, la cinta arranca con la infancia de Desmond y aquí conoceremos un poco sus orígenes, qué lo motiva, y su amor personal. La película se podría dividir perfectamente en tres actos; la vida personal de Desmond, su entrenamiento militar, y su enfrentamiento en Okinawa, Japón. De este modo Gibson sigue una estructura clásica para contarnos una historia bélica pero haciendo énfasis en el aspecto humano y emocional.

Pero Gibson y guerras sin algo de sangre no podía faltar, por supuesto. Si la tortura de Jesús en ‘La pasión de Cristo’ es cruda o el salvajismo de ‘Apocalypto’ es excesivamente violento, en ‘El último hombre’ la guerra es cruel, salvaje e incluso traumática. De la mejor forma posible el director logra plasmar todo lo malo de las guerras y poner en tela de juicio sus atrocidades recurriendo al humanismo del protagonismo.

Precisamente ese humanismo es el eje y el pilar de toda la película; Desmond Doss fue uno de los primeros objetores de conciencia del ejército de Estados Unidos. Su creencia en la no violencia podía suponer un dilema a la hora del enfrentamiento, pero su deber por para su país le impedía ignorar el hecho de que podía salvar vidas con sus propias manos e ímpetu.

Andrew Garfield en 'Hasta el último hombre'
Andrew Garfield en ‘Hasta el último hombre’

Y es ese ímpetu lo que logra mover toda la cinta y darle emoción suficiente, Gibson hace un buen uso de él para dejarnos algunas de las escenas más impresionantes vistas en una cinta de guerra. Es más, el tercer acto de la película cuenta con un par de situaciones cargadas de tensión que nos recordarán bastante a ‘1917’.

Para el reparto Andrew Garfield encarna el papel de Doss en una actuación casi caricaturizada pero efectiva, y Teresa Palmer encarnando al amor de su vida. A la batalla le acompañarán Sam Worthington y Luke Bracey, mientras que en los secundarios encontramos actores de la talla de Vince Vaughn y Hugo Weaving haciendo su mejor papel.

Sam Worthington y Vince Vaughn junto a Mel Gibson
Sam Worthington y Vince Vaughn junto a Mel Gibson

‘Hasta el último hombre’ es, por ahora, la última película dirigida por Mel Gibson. El cineasta lleva años atravesando una temporada difícil, una de sus últimas películas ha resultado en desastre absoluto, y su popularidad en Estados Unidos no es precisamente positiva, en parte debido a múltiples escándalos sobre acusaciones de racismo, homofóbia y consumo de alcohol.

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